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Bilingües desde la cuna

Aprender dos idiomas: cuanto antes, mejor

Los niños pueden aprender dos idiomas de forma natural y sin esfuerzo, tanto por adquisición familiar como a través del estudio. ¿Cómo podemos conseguir que nuestro hijo hable dos idiomas desde el inicio? ¿De qué depende? ¿Con qué medios contamos?

Ventajas de hablar dos lenguas

  • Favorece la atención. El aprendizaje simultáneo de dos lenguas tiene repercusiones positivas en las capacidades cognitivas de nuestro hijo.
  • Potencia la atención, la capacidad de cambiar de tarea con más rapidez y predispone al aprendizaje de otras lenguas.
  • Favorece la apertura mental. Cada idioma conlleva, más allá de los sonidos que escuchamos o los signos que vemos, una construcción verbal del mundo, una interpretación de lo que nos rodea.
  • Mayor facilidad para los idiomas. Un niño que sabe dos idiomas aprende con más facilidad un tercero. Sin embargo, hemos de plantearnos cuándo introducir la tercera lengua. Si no hay otro remedio y el niño se ve expuesto de forma natural a las tres lenguas (por ejemplo, el padre habla una, la madre otra, y el país en el que viven, otra) aprenderá las tres. Pero si es algo que planeamos de forma artificial y el niño no está inmerso en el contexto de los tres idiomas, es mejor esperar para programar la introducción de la tercera lengua.
  • No entorpece el aprendizaje de la lengua materna. El desarrollo del habla de un niño bilingüe será normal, aunque es posible que al principio mezcle sonidos de las dos lenguas y nos dé la impresión de que no arranca a hablar, o de que empieza a hablar más tarde. Pronto, no obstante, aprenderá a diferenciar bien los dos idiomas y utilizará cada uno en su contexto. Hacia los cinco años debe haber integrado la estructura de las dos lenguas.

¿Cómo se aprende el segundo idioma?

  • Igual que el primero. Inmerso en situaciones comunicativas, el niño escucha, imita y poco a poco va construyendo su propio lenguaje, siguiendo un orden.
  • Primero ensaya los sonidos de cada lengua; ya entre los cuatro y los seis meses es capaz de distinguir cuándo se comunican con él en idiomas diferentes observando la posición de la boca. Ellos imitan estas posiciones para obtener los mismos sonidos, que ensayan hasta el aburrimiento.
  • Al poco tiempo emiten palabras sueltas que utilizan en sentido amplio: es la famosa «holofrase», en la que la palabra «pan» significa «dame pan, por favor». Poco a poco van ampliando su vocabulario, diferenciando matices como el singular del plural y construyendo frases más complejas. En el plano sintáctico primero adquieren el tono interrogativo («¿parque?»), para luego añadir las partículas interrogativas («qué, cómo, cuánto») y luego integrarlo todo en frases complejas («¿cuánto falta para el parque?»).

Condiciones para adquirir una segunda lengua

Los niños deben empezar con la segunda lengua lo antes posible. Pero solo empezar antes no garantiza mejores resultados. Han de darse otras condiciones:

  • Cantidad: Muchas horas. Para alcanzar niveles nativos, el niño ha estar expuesto a los estímulos lingüísticos muchas horas, como parte de su rutina. No adquirimos nuestra primera lengua por completo hasta los doce años aproximadamente, y después seguimos mejorándola toda la vida.
  • Intensidad: El contacto con la otra lengua es eficaz cuando impregna la vida del niño. Por eso, cuando no se aprende en el hogar, son muy eficaces los programas de inmersión.
  • Necesidad o deseo de establecer comunicación. ¿Por qué si tenemos una relación sentimental con un extranjero adquirimos su lengua más rápido? La adquisición de un idioma depende del deseo de comunicarnos con otro, de la necesidad de hacerlo. Los niños aprenden a hablar una lengua para comunicarse con sus iguales.
  • Colegio bilingüe. Es una buena opción, favorece la inmersión si el colegio es bilingüe de verdad (con profesores bilingües). También es especialmente útil si en la familia se hablan dos lenguas y una de las dos corre el riesgo de perderse.

Autor: Iván Moreno
Asesora: Mª Teresa Naves,
profesora asociada de la Facultad de Filología de la Universidad de Barcelona

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