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Posts Tagged ‘Bebé’

Semanas 5-8

A partir de la quinta semana de embarazo, el corazón del feto empieza a latir. Su cerebro se desarrolla a más velocidad de lo que lo hará nunca, y comienzan a formarse los brazos, las piernas y los dedos del niño.

Esta pequeña vida ya tiene en su interior la información genética que determinará muchos de sus rasgos físicos y de carácter.

Los vasos sanguíneos que se han desarrollado están conectados a la circulación sanguínea de la madre. Poco a poco, vas notando que está creciendo un pequeño ser dentro de ti. En la quinta semana comienza a latir su corazón y aparecen las diminutas manitas y pies. Unos días después, el embrión ya puede girar su cabecita.

A finales del segundo mes ya están formados todos los órganos y sistemas orgánicos. Tu bebé se mueve de modo perceptible: su tórax sube y baja rítimicamente como si respirara y puede estirarse y encogerse.

El movimiento es importante para el desarrollo de tu bebé. Sus experiencias sensoriales influyen en el desarrollo de su cerebro.

Semanas 9-12

En el tercer mes el bebé ya es capaz de girar la cabeza y realizar movimientos de balanceo. Las formas del pequeño cuerpo se definen cada vez más y ya empiezan a desarrollarse sus órganos sexuales internos. Lo más importante en estas semanas es el desarrollo del cerebro del feto.

A partir de la décima semana de gestación tu bebé puede sentir estímulos en su piel. Su hígado comienza a producir bilis y aproximadamente al finalizar el tercer mes de embarazo bebe ya líquido amniótico y lo expulsa después. Con ese gesto de tragar entrena pulmones y riñones.
La corteza cerebral empieza también a crecer para convertirse en el futuro en la parte del cerebro que, según los científicos, alberga la personalidad de la persona.
Tu bebé participa en tu vida. Siente excitación, alegría o estrés. Si te asustan, la adrenalina liberada en tu sangre le provoca palpitaciones.

Semanas 13-16

Vídeo. Cómo se desarrolla el bebé: El bebé en el vientre materno. Semanas 13-16

En el cuarto mes, el bebé ya sabe mover las piernas, los brazos y la cabeza de manera independiente. Además, en esta etapa descubre una nueva diversión: chuparse el dedo pulgar.

También ha aprendido a hacer muchos gestos como fruncir las cejas, bostezar o hacer ruidos con la boca.

Durante el cuarto mes, el feto empieza a controlar sus movimientos y pasará los días practicando sus nuevas habilidades. Es ahora cuando crecen las “turbulencias” en tu vientre. Las vías nerviosas del cuerpo de tu bebé se han unido ya de tal forma que puede girarse, flotar e incluso dar volteretas.

El bebé tiene aún mucho espacio y en sus “aventuras” puede tocar ligeramente la pared del útero. Muchas futuras madres sienten este tierno movimiento alrededor de la 15ª semana.

Poco a poco se mueven también los globos oculares del bebé, aún bajo los párpados firmemente cerrados.

A finales del cuarto mes de embarazo tu bebé mide unos 16 centímetros y pesa alrededor de 100 gramos.

Para completar la información visita http://www.serpadres.es/cms/0df0f0d08c0735a5458de49b73872859

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roseola

Qué es?

El exantema súbito, también llamado roseola del lactante, sexta enfermedad o exantema del “tercer día” , está originado por el Herpes Virus tipo 6 y se caracteriza por la presencia de fiebre alta y una erupción en la piel.

Es una enfermedad muy frecuente, ya que afecta aproximadamente al 30% de los niños entre 4 y 24 meses de vida, aunque puede presentarse más raramente en niños mayores de dicha edad (preescolares y escolares).

El período de incubación oscila entre 5 y 15 días.

¿Qué síntomas produce?

La enfermedad típica es muy fácil de diagnosticar cuando sale la erupción. Lo característico es la presencia de fiebre alta (hasta 40ºC a veces) y sin afectación importante del estado general, pese a lo elevado de la temperatura. La fiebre dura 3 ó 4 días y con la desaparición de la fiebre se visualizan unos granitos (exantema) de color rosado, que comienzan apareciendo por el pecho para diseminarse posteriormente a cara, abdomen y en menor grado a las extremidades. Esta erupción dura entre uno y dos días. Además, los párpados están hinchados.

El exantema súbito es un cuadro benigno al que se llega al diagnóstico de forma retrospectiva, una vez aparecida la erupción. Esto hace que, al inicio del cuadro y al acompañarse en ocasiones la fiebre de inflamación de la faringe y de la membrana timpánica, pueda confundirse con una faringitis o una otitis.

¿Cómo se trata?

Como en todas las enfermedades producidas por virus, no existe tratamiento específico y lo único que debemos hacer es tratar los síntomas, en este caso la fiebre elevada, con medios físicos (poca ropa, baño en agua tibia, etc.) y el medicamento antitérmico indicado por su pediatra, además de ofrecer líquidos abundantes.

¿Cómo se contagia?

No está muy claro el modo de contagio de la enfermedad, aunque como en otras enfermedades víricas la vía respiratoria parece la más razonable. Los niños pueden volver a la guardería o al colegio una vez pasada la erupción.

Fuente: aepap

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El contacto precoz es fundamental

Cada vez son más las Maternidades en las que el llamado “contacto precoz” de la madre con el recién nacido se intenta respetar. Los beneficios son enormes, y no ya desde el punto de vista sentimental, que es indudable, sino también desde el de la salud de madre e hijo.

contacto precoz

¿Qué es el contacto precoz?

Algo tan lógico como colocar al bebé en contacto piel con piel con su madre nada más nacer. Pero esto que parece tan obvio se lleva sacrificando años en nuestros hospitales en aras de una “supuesta” mejor atención médica del recién nacido. Buscando su seguridad, se ha perdido cierta humanidad. El personal sanitario que trabaja en nuestros hospitales se ha formado en este modelo de separación, y lleva trabajando así muchos años, absolutamente convencido de que hacían lo correcto.
Y ahora se trata, con datos y estudios científicos en la mano que han demostrado que el bienestar del bebé es mayor si se le deja sobre el pecho de su madre, de que los profesionales vuelvan a lo que nunca se debió perder, a ese contacto estrecho entre madre e hijo que aporta calor, protección y nutrición al lactante.

En este momento, lo habitual es que, tras el parto, el bebé sea colocado sobre el pecho de la madre y, a continuación, el personal se lo lleve para reconocerle y proporcionarle los cuidados médicos protocolarios. Un tiempo que, en algunos casos, puede alargarse más de dos horas hasta que madre e hijo vuelven a encontrarse.

70 minutos de intimidad

Lejos de interrumpir ese primer encuentro, es necesario alargarlo, al menos 70 minutos. Tiempo en el que el bebé reconoce el olor de su madre, y pone en marcha un instinto de supervivencia, que sorprenderá y agradará a la madre. Cuando colocamos al bebé sobre el pecho desnudo de su madre, el recién nacido permanece un rato inmóvil y, poco a poco, va reptando hacia los pechos mediante movimientos de flexión y extensión de las piernas, toca el pezón, pone en marcha los reflejos de búsqueda, se dirige hacia la areola, que reconoce por su color oscuro y por su olor y, tras varios intentos, comienza a succionarla. A partir de entonces, es más probable que el resto de las tomas las haga de manera correcta, fomentando así la lactancia materna. Se ha demostrado que es 2,2 veces menos probable que los bebés separados continúen con el pecho entre el mes y los tres meses de edad.

Pero todo esto necesita tiempo y un ambiente de tranquilidad y respeto. Y, además, requiere conocer cómo va variando el estado de alerta del bebé tras el parto. Justo durante las primeras dos horas tras el nacimiento, el bebé está en alerta tranquila, despierto, sin moverse apenas y con los ojos muy abiertos, pendiente de todo lo que ocurre a su alrededor, memorizando el olor de su madre, en lo que se denomina “periodo sensitivo”, provocado por la descarga de noradrenalina que tiene lugar durante el final del trabajo del parto. Y pasado este periodo, el recién nacido suele entrar en una fase de sueño profundo de la que es difícil despertarle. De ahí, que aprovechar esas primeras horas para conseguir que madre e hijo se reconozcan, a través del tacto y del olor, es fundamental de cara al vínculo futuro.
Así, la diferencia entre que exista ese contacto a que no lo haya es tal que los sentimientos de las madres que no lo disfrutan se colocan justo en el lado contrario a la felicidad. Sustituyen el “maravilloso e increíble” por la tristeza, el vacío, la ansiedad por saber si el bebé está bien, la impotencia de no poder abrazarle después de tanto tiempo esperándolo… En palabras de los especialistas consultados, no es extraño que la depresión posparto sea más frecuente entre las mujeres que han sufrido la separación precoz de sus hijos.

Bebés más tranquilos

Son muchos los trabajos que hablan de la mejor evolución del bebé tras el parto si éste se coloca sobre la madre. Los bebés separados se recuperan más lentamente del estrés del parto, ya que mantienen el cortisol salivar aumentado a las seis horas de edad, a diferencia de los que han permanecido en contacto. También, a las cuatro horas, duermen menos y muestran más movimientos, y lloran más con lo que se ha llamado “llanto protesta-desesperación”. Y lejos de lo que pudiera pensarse, los recién nacidos colocados sobre el pecho de su madre, no sólo no se enfrían –si se les seca bien previamente y se asegura un buen contacto piel con piel– sino que su temperatura corporal asciende progresivamente durante la primera hora, manteniendo el calor durante más tiempo. Además, estabilizan más rápidamente su frecuencia cardíaca y respiratoria, y su nivel de glucemia.

¿Y si nace por cesárea?

Si el bebé nace por cesárea, es menos frecuente que pueda permanecer en contacto piel con piel con su madre. Pero eso no quiere decir que no sea posible realizarlo, por ejemplo, en cesáreas programadas, si existe colaboración del ginecólogo y el anestesista. Por otra parte, cuando no es posible la reunión inmediata madre-hijo, en algunos hospitales se opta porque sea el padre quien disfrute del contacto piel con piel. Los bebés están mucho más tranquilos que separados de sus padres, y ponen en marcha los reflejos ancestrales que hacen que, en muchos casos, se dirijan al pecho de su padre y lo succionen, con lo que éstos se sienten inmediatamente vinculados a sus hijos.

Asesoramiento
Dr. Adolfo Gómez Papí, pediatra del hospital universitario de Tarragona Joan XXII, y miembro del Comité de Lactancia Materna, de la Asociación Española de Pediatría.

Idoia Armendariz, coautora y responsable de la web quenoosseparen.info, de la asociación El parto es nuestro.

fuente: Guia del niño

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Los primeros meses los bebés lo chupan y lo muerden todo. Nosotros pensamos que lo hacen porque le están saliendo los dientes, pero lo que no sabemos es que cada vez que se llevan algo a la boca están explorando el mundo que les rodea.

En esta etapa, las sensaciones que obtienen a través de la boca les proporcionan una información más eficaz que cualquier otro sentido. Más adelante usarán los juguetes para jugar, pero, con esta edad, los utilizan para investigar y explorar. Y, no solo sus juguetes sino cualquier objeto que se encuentran: unas gafas, una silla o su propia mantita.

El pezón, la tetina, los dedos o la manta

Los bebés se empiezan a chupar el dedo en el útero. Al nacer, siguen con el pezón materno y la tetina. Después descubren sus dedos, la mantita o el puño de tela de su pijama… y así van aprendiendo que existen diferentes texturas, formas y sensaciones.

  • La boca es su principal ventana hacia el mundo exterior durante los primeros meses de vida ya que su lengua está dotada de muchas terminaciones nerviosas.
  • Al meterse los objetos en la boca, los bebés los muerden con las encías, los chupan y les dan vueltas con la lengua. Exploran e investigan cómo es el objeto de todas las maneras posibles a su alcance.
  • En estos primeros meses, el chupeteo tranquiliza a los bebés y les ayuda a descargar la tensión. Calmarse a sí mismos chupando es su primera muestra de independencia.
  • A los pocos meses ya son capaces de alcanzar los objetos deseados. Debemos andar con mil ojos para que los materiales que lo rodean sean aptos para su insaciable curiosidad bucal.
  • Hay que conseguir que su entorno sea un lugar seguro sin sabotear su afán investigador: debemos eliminar del suelo, de las estanterías bajas y de las mesitas cualquier objeto pequeño que el pequeño se pueda tragar.
  • Debemos ofrecerle juguetes de diferentes formas y texturas que se pueda meter en la boca sin peligro para chupar y disfrutar.

Reconocen las cosas por la boca

  • Los niños chupan objetos para aprender más sobre sus características físicas. A medida que van creciendo, varios factores de su desarrollo intervienen en el proceso: pueden coger lo que les interesa y llevárselo a la boca para un examen más minucioso.
  • Está demostrado que la boca es una fuente de conocimiento del bebé y que el examen oral aumenta su capacidad para reconocer formas visualmente. En varios experimentos se ha dado a chupar diferentes objetos a niños y se ha comprobado que cuando se les muestran imágenes reconocen los objetos que han tenido en la boca.
  • Alrededor de los seis o nueve meses, la investigación chupóptera les inspira a jugar con su voz. Sienten que pueden cambiar el medio gracias a sus ruidos y gestos, y esa exploración les estimula a hacer ruidos con el juguete dentro de la boca.
  • Al final del primer año, el bebé empezará a explorar los objetos de forma diferente. Le interesará más apilarlos y zarandearlos que chuparlos. No debes preocuparte, tu hijo estará aprendiendo a obtener información a través de sus otros sentidos

Aprender a chupar

  • A los cuatro meses la boca del bebé empieza a desarrollarse para poder comer alimentos sólidos más adelante.
  • En esta etapa, el acto reflejo que poseemos para evitar asfixias les hace expulsar automáticamente cualquier objeto que toque la parte posterior de la lengua.
  • Aprender a chupar ayuda a que ese reflejo se mueva hacia atrás para que el pequeño pueda aceptar comida de diferentes texturas.
  • A los seis meses ya se le puede empezar a alimentar con cuchara sin que su lengua la rechace automáticamente.

No todo vale

Además de sus juguetes, el bebé suele meterse en la boca otros objetos que pueden parecer peligrosos. Pero, ¿realmente lo son?

  • Peluche. El peligro está si no está bien cosido o las piezas están un poco sueltas porque el niño puede atragantarse. Además, conviene lavarlos de vez en cuando con agua tibia y jabón neutro para mantenerlos limpios. Hay que aclararlos bien para que no queden restos de jabón.
  • Pelota. No debe ser más pequeña que una pelota de tenis para evitar que el niño se la meta entera en la boca. Debemos comprobar que es lo suficientemente blanda y que no se le cae la pintura porque nuestro pequeño la podría ingerir.
  • Esponja. Hay que vigilar que no contengan jabón y que no se desprendan trozos. La humedad que acumulan genera hongos, por lo que hay que cambiarlas y esterilizarlas cada cierto tiempo.
  • Móvil. Falta mucho por descubrir sobre los efectos de los teléfonos móviles en los humanos, pero por ahora sí sabemos que un bebé chupando un móvil saldrá menos perjudicado que el propio móvil.
  • Alfombras. Les encanta gatear por esa cosa peluda, pero el sabor de su textura no les suele agradar. Aunque no es posible ni recomendable tener la casa completamente esterilizada, conviene mantener las alfombras limpias y aspiradas, especialmente para que no oculten objetos pequeños que pueda tragarse el bebé.
  • Zapato. El cuero y el plástico son agradables masajeadores de encías, y aunque no sea el mejor juguete, no es terrible que muerda su propio zapatito siempre que lo limpiemos con jabón neutro y agua tibia. Lo que no es muy apropiado es que se lleve a la boca el zapato de su hermano mayor…
  • Papel. En la exploración bucal del bebé la peor parte se la suelen llevar los libros, revistas y periódicos. Aunque no están pensados pra ser chupados, la cantidad de tinta que pueden desprender, muy difícilmente intoxicará a un niño. El mayor riesgo radica en que el pequeño se atragante con un trozo de papel.

Autora: Adriana García.

Asesoras: Marta Giménez Dasi, doctora en psicología evolutiva y Sara Vázquez, pediatra.

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El recién nacido parece un ser delicado y frágil, pero las apariencias engañan. El bebé llega a este mundo plenamente capacitado para adaptarse a las nuevas condiciones de vida en el exterior.

¿Cómo vive el bebé sus primeras horas de vida en este mundo? Solo nos lo podemos imaginar. Las comadronas han observado que cada bebé reacciona al parto de una manera bastante diferente:

  • Algunos recién nacidos abren enseguida los ojos y miran asombrados a su alrededor.
  • Otros lloran por el esfuerzo que acaban de hacer o quizás también de rabia.
  • Los hay que parecen sorprendidos y giran la cabeza como para echar un vistazo.
  • También hay bebés que parecen completamente ajenos a lo que está ocurriendo.

Independientemente de cómo sienten su propio nacimiento, están bien preparados para iniciar la vida en el exterior, pues en el vientre de su madre ya han practicado las funciones básicas para la supervivencia: succionar, tragar y las primeras respiraciones.

Así es como al nacer el pequeño cuerpo se adapta en cuestión de segundos a las nuevas circunstancias fuera de la bolsa amniótica, donde se lo daban todo hecho y se encontraba bien protegido.

La respiración

  • En el vientre materno. El oxígeno le llegaba al bebé a través del sistema circulatorio de la madre. Pero una vez cortado el cordón umbilical, este no tarda en quedarse sin sangre y el bebé debe respirar por su cuenta.
  • Fuera. Durante las contracciones y por el estrés del parto, una parte del líquido amniótico de las vías respiratorias del bebé sale expulsado a través de la boca. Cuando el niño aspira por primera vez por su cuenta, los pulmones se llenan de aire como un balón, y, debido a la presión ejercida por el aire entrante, los posibles restos de líquido amniótico pasan al intersticio pulmonar (una especie de magma que sujeta las células) y desde ahí se reabsorbe.

A veces transcurren solo unos segundos hasta que el bebé respira de forma regular y su sangre queda saturada de oxígeno. Durante este proceso su piel tiene un ligero tono azulado, pero por regla general cambia a rosado en cuestión de pocos minutos.

El riego sanguíneo

  • En el vientre materno. Mientras el feto estaba en el útero, ambos ventrículos bombeaban la sangre a la vez.
  • Fuera. Una vez ha nacido, la circulación se establece de la siguiente manera: la sangre rica en oxígeno fluye del pulmón al ventrículo izquierdo y de allí al resto del cuerpo, y la sangre usada vuelve al pulmón por el ventrículo derecho.

El calor corporal

  • En el vientre materno. Algún tiempo antes de nacer, alrededor del cuello del bebé, de sus hombros y en la zona de los riñones se forma la llamada grasa parda. Esta grasa la quema el organismo durante los primeros días para proteger al pequeñín del frío. Después, una especie de termostato en el cerebro (el hipotálamo) se encarga de regular la temperatura corporal.
  • Fuera. Al venir al mundo el bebé experimenta un brusco cambio de temperatura, al pasar de los 37 grados que suele haber en el útero materno a alrededor de los 25 grados que suele tener el paritorio. Por eso se envuelve a los bebés enseguida en toallas calientes.

La piel

  • En el útero materno. Cuando nacen, la mayoría de los niños están cubiertos por una peliculilla grasa, entre blanquecina y amarillenta, llamada vérnix caseoso. Su función es evitar que el líquido amniótico ablande la piel del feto en el vientre materno.
  • Fuera. No conviene eliminarla, ya que es la mejor crema corporal que uno podría desear. También las manchas rojas en la piel de algunos recién nacidos sirven de protección. Son la señal de una reacción defensiva ante los estímulos del entorno y demuestran que el sistema inmunológico funciona bien. Estas manchas suelen desaparecer por sí solas al cabo de unos días.

La alimentación

  • En el vientre materno. Todo lo que el feto necesita, le llega del organismo de la madre a través de la placenta y del cordón umbilical.
  • Fuera. Una vez fuera del útero, el bebé tiene que pedir que le alimenten. Gracias al reflejo de succión, que es algo innato, los bebés son capaces de mamar del pecho de su madre segundos después de nacer, y de esta forma se procuran el valioso calostro. Esta primera leche no solo les protege contra infecciones, sino que también contiene todos los principios que necesitan. A los dos o tres días ya se alimentan de la leche materna normal.

Autora: Eva Méndez.

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Todos los bebés vienen al mundo con una zona blanda sobre la frente: la fontanela. Se trata de un hueco extremadamente importante para el crecimiento saludable del bebé

La mayoría de los padres reaccionan con fascinación e infinito cuidado la primera vez que pasan los dedos por ese pequeño hueco que hay sobre la frente de su bebé: es la fontanela mayor. Esta zona con forma de rombo y de dos por dos centímetros es fácil de percibir al tacto, incluso se puede notar el latido de la sangre. Pero es solo una de las seis fontanelas del bebé: hay una segunda, triangular y más pequeña, sobre la nuca y otras cuatro, diminutas y apenas perceptibles, repartidas por parejas en los laterales del cráneo y detrás de las orejas.

Zonas deformables para el parto

Estos pequeños huecos son las zonas de unión entre las placas óseas que forman el cráneo. Los huesos solo crecen hasta juntarse completamente al cabo de unos años. ¿Y por qué no lo hacen antes del parto? Pues porque, durante la evolución, el ser humano aprendió a caminar sobre sus dos piernas y sus caderas se hicieron más pequeñas para poder mantener la postura erguida. Pero también se hizo más pequeña la salida natural de los bebés. Las fontanelas fueron la solución: estas zonas blandas hacen que el cráneo del bebé sea muy elástico y deformable.

Durante el parto, las placas óseas pueden juntarse y a menudo hasta superponerse, lo que permite el paso sin problemas a través del canal del parto. Es esa presión lo que hace que la cabeza de los recién nacidos suela tener una apariencia un poco puntiaguda o deformada, aunque todo vuelve a la normalidad al cabo de unos días. Las fontanelas tienen además otras dos funciones muy importantes:

  • Por un lado, garantizan un rápido reequilibrio de la presión sanguínea en la cabeza.
  • Por el otro, permiten que el cerebro, que aumenta su volumen sin parar durante los primeros años, pueda crecer sin impedimentos.

Periodos de apertura diferentes

Las fontanelas empiezan a cerrarse a partir de la sexta semana de vida. Mientras que las fontanelas pequeñas y las laterales están completamente cerradas a finales del primer año, la gran fontanela situada sobre la frente puede tardar hasta 24 meses en hacerlo. Los bebés tienen una constitución, talla y peso diferentes; de igual manera, las fontanelas se cierran a distintas velocidades en cada caso. Puede ser que a algunos bebés ya no se les noten al cabo de un año mientras que en otros sigan ahí hasta su tercer cumpleaños.

No hace falta tenerlos entre algodones

Dejando a un lado el hecho de que siempre hay que ser muy cuidadoso con la cabeza de un bebé, lo cierto es que las fontanelas no suponen un riesgo elevado de lesión para el niño. La resistente piel de la cabeza y la membrana cerebral ofrecen una protección suficiente hasta que las fontanelas se cierran con tejido conjuntivo y cartilaginoso. Las placas óseas de las sienes no se sueldan completamente con tejido óseo hasta pasados unos 20 años.

Ventanas al cerebro

La fontanela mayor de los bebés facilita el trabajo de los médicos. Este “ventanal” les permite estudiar el cerebro con ayuda de ultrasonidos de una forma rápida y sencilla. De esta manera, pueden detectar rápidamente malformaciones, hemorragias o tumores. Para ello, el médico coloca el emisor de ultrasonidos directamente sobre la fontanela mayor o lo mueve a lo largo de la sutura lateral del cráneo. El bebé no siente ningún dolor.

Fuente: Ser Padres

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Los bebés prematuros son tan pequeñitos que parecen aún más indefensos que otros recién nacidos. ¿Su desarrollo es igual al de un niño nacido a término? ¿Le quedarán secuelas? ¿Qué cuidados necesita?

Un bebé prematuro es el que nace antes de la semana 37ª de embarazo. Dentro de este grupo hay dos tipos: los nacidos antes de las 32 semanas o grandes prematuros, y los nacidos después, que suelen pasar poco tiempo en la incubadora.

¿Son diferentes?

La única diferencia entre los niños prematuros y los nacidos a término es que, durante sus dos primeros años, su desarrollo puede ser algo distinto. Hay que vigilar su evolución con ayuda del pediatra, como con cualquier recién nacido.

Lo principal para cuidar a estos bebés es tratarlos con normalidad, sin obsesionarse por su prematuridad, pero siendo conscientes de ella para evitar comparaciones. U

na vez superados los primeros días, los prematuros crecen sin problemas, salvo en casos excepcionales. Incluso los nacidos con un peso muy bajo, por debajo de los 1.500 gramos, llevan una vida normal en más del 85% de los casos.

Los primeros días

Todos los prematuros, aunque principalmente los nacidos antes de la semana 32, pueden presentar los primeros días ciertos problemas:

  • Dificultad para mantener el calor, ya que tienen muy poca grasa corporal.
  • Problemas respiratorios debidos a la inmadurez de su sistema respiratorio, que pueden dar lugar a crisis de apnea.
  • Ictericia, coloración amarillenta de la piel y el blanco de los ojos.
  • Anemia, un número bajo de glóbulos rojos.

La ayuda de los especialistas y la propia fuerza del bebé, cuyo cuerpo sigue madurando dentro de la incubadora, hacen que en muchos casos estos problemas se solucionen. Otras complicaciones, que se pueden dar en los bebés más prematuros, les pueden llevar a la UCI neonatal.

¿Qué necesita el prematuro al llegar a casa?

La salida del bebé del hospital no se relaciona con el peso ganado, sino con su grado de madurez: bebés de 1.800 gramos pueden estar preparados para ir a casa a pesar de su bajo peso. Además, los padres tienen que estar preparados para darle los cuidados necesarios y saber cómo alimentarlo.

  • Un bebé prematuro necesita un ambiente tranquilo, con luz tenue y sin ruido.
  • Es posible que cuando llegue a casa no muestre signos claros de cansancio. Probablemente se pase el día entero dormido o llorando (puede pasar de un estado al otro en muy pocos segundos).
  • También puede tener movimientos bruscos o sobresaltados, que irán desapareciendo cuando madure.
  • Quizá no llore cuando tenga hambre (la inmadurez del sistema nervioso hace que no sepa cuándo está hambriento), y puede tardar más tiempo en alimentarse.
  • Si se le amamanta, probablemente necesite que le ayuden a sujetarse la cabeza y los hombros.
  • Si se alimenta con biberón, se le puede ofrecer una tetina más blanda, especialmente diseñada para niños prematuros, que reduce el esfuerzo para succionar.

La edad corregida

Para calcular la talla del pequeño, hay utilizar la edad corregida, es decir la edad real que el bebé tendría si hubiera nacido en la fecha que le hubiera tocado naturalmente: si el nació con un mes de adelanto, cuando tenga dos meses su edad corregida es de un mes.

Hay que contar el tiempo de esta forma hasta que el niño cumpla dos años, cuando su desarrollo se equiparará al del resto de niños. Sin embargo, muchos prematuros alcanzan la misma talla que el resto de los bebés en las primeras semanas o meses de vida.

¿Su desarrollo es correcto?

Estas son algunas pautas que indican que todo marcha a la perfección. Cuidado: hay que aplicarlas con la edad corregida del pequeño.

  • A los dos meses sonríe, nos sigue con la mirada, levanta la cabeza y la mueve cuando está boca abajo.
  • A los seis meses el bebé agarra objetos y levanta la cabeza y el tronco con los brazos estirados cuando está boca abajo.
  • A los nueve junta las manos y se pasa objetos de una a otra. Además, se da la vuelta él solito y balbucea.
  • A los doce se levanta, anda cogido a algo y se mantiene de pie sin ayuda durante al menos cinco segundos.

Ninguna secuela duradera

El 90% de los prematuros serán niños totalmentesanos. Eso sí, en los primeros meses pueden sufrir algunas secuelas:

  • Son frecuentes las cicatrices causadas por las sondas que les pusieron en el hospital durante los primeros días. A medida que la piel del niño madura, entre los dos y los tres años, empezarán a desdibujarse.
  • En ocasiones, presentan la llamada ““cabeza del prematuro”” (ligero aplanamiento de los lados y alargamiento de la cara), por el tiempo que han pasado sobre un colchón en lugar de en el vientre materno. Esta forma de la cabeza no afecta a su desarrollo y, se redondeará con el tiempo.

Durante los dos primeros años, algunos prematuros pueden tener algún problemilla más, aunque la mayoría se corrigen en los primeros cuatro meses:

  • Hipertonía: rigidez causada por un aumento del tono de los músculos extensores, por lo que tienden a mantener las piernas estiradas.
  • Hipotonía: disminución del tono muscular, que muchos prematuros presentan en la musculatura que rodea la boca, en especial si han llevado tubo endotraqueal.
  • Infecciones respiratorias: como el resfriado o la gripe, por un nivel de anticuerpos bajo.

Asociaciones:

Cataluña: Prematura.

País Vasco: Asociación de Prematuros Vascos.

Valencia: Asociación Valenciana de Padres de Niños Prematuros.

Canarias: Prematuros Sin Fronteras y Asociación de Prematuros de Canarias.

Por: Beatriz González.

Asesor: Vicente Pérez Sheriff, jefe del servicio de neonatología del Hospital Materno Infantil Gregorio Marañón de Madrid.

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