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Es una infección relativamente común que usualmente comienza en la garganta.

Una infección similar es la herpangina.

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Enfermedad boca-mano-pie en la mano
La lesión típica de la enfermedad de boca-mano-pie presenta pequeñas ampollas o vesículas con bordes eritematosos (rojizos) y aparece en las yemas de los dedos y en las palmas de las manos
Enfermedad boca-mano-pie en el pie
La lesión típica de la enfermedad de boca-mano-pie presenta pequeñas ampollas o vesículas con bordes eritematosos (rojizos) y aparece en las yemas de los dedos y en las palmas de las manos, aunque también puede afectar la planta de los pies, como se observa en esta imagen
Enfermedad de boca-mano-pie en la boca
La enfermedad de boca-mano-pie es común en la niñez. Los síntomas típicos son pequeñas ampollas dolorosas en los dedos de las manos y los pies y en la palma de la mano y planta de los pies, y úlceras en la boca. Esta fotografía muestra pequeñas úlceras en la boca de un color entre blanquecino y amarillento, rodeadas por un área enrojecida
Enfermedad de boca-mano-pie en el pie
La enfermedad de boca-mano-pie es común en la niñez. Los síntomas típicos son pequeñas ampollas dolorosas en los dedos de las manos y los pies y en la palma de la mano y planta de los pies, y úlceras en la boca. Esta fotografía muestra pequeñas ampollas o vesículas en los pies

Causas, incidencia y factores de riesgo

La enfermedad mano-pie-boca (exantema vírico de manos, pies y boca) comúnmente es causada por el virus de Coxsackie A16, un miembro de la familia de los enterovirus.

La enfermedad no se propaga a partir de las mascotas, pero sí lo puede hacer de una persona a otra. Se puede contraer si se entra en contacto directo con secreciones de nariz y garganta, saliva, líquido de ampollas o las heces de una persona infectada. Es más contagiosa en la primera semana.

El período de tiempo entre la infección y el desarrollo de los síntomas es de 3 a 7 días.

El factor de riesgo más importante es la edad. La infección ocurre con más frecuencia en niños menores de 10 años, pero se puede observar en adolescentes y ocasionalmente en adultos. Los brotes se presentan con más frecuencia en verano y a comienzos del otoño.

Síntomas

Signos y exámenes

Los antecedentes de enfermedad reciente y un examen físico que comprueba la presencia de las ampollas características en las manos y en los pies generalmente son suficientes para diagnosticar esta enfermedad.

Tratamiento

No existe tratamiento específico para esta infección, excepto para aliviar los síntomas.

El tratamiento con antibióticos no es eficaz y no se prescribe. Los medicamentos de venta libre, como Tylenol (paracetamol), se pueden utilizar para tratar la fiebre. La ácido acetilsalicílico (aspirin) no debe ser empleada con enfermedades virales en niños menores de 12 años.

Los enjuagues bucales con agua con sal (1/2 cucharadita de sal en 1 vaso de agua tibia) pueden servir como calmante si el niño es capaz de enjuagarse sin ingerirlos. Es bueno asegurarse de que el niño tome suficiente líquido, ya que se necesitan líquidos adicionales cuando hay fiebre. Los mejores líquidos son los productos lácteos fríos. Muchos niños se niegan a tomar jugos y bebidas gaseosas porque su contenido ácido les causa ardor en las úlceras.

Expectativas (pronóstico)

Generalmente, la recuperación completa se da en 5 a 7 días.

Complicaciones

Situaciones que requieren asistencia médica

Se debe consultar con el médico si hay signos de complicaciones como dolor en el cuello, en los brazos y en las piernas. Los síntomas de emergencia incluyen convulsiones.

También se debe consultar si:

  • Una fiebre alta no se reduce con medicamentos
  • Se presentan signos de deshidratación como:
    • resequedad en las membranas mucosas y en la piel
    • pérdida de peso
    • irritabilidad
    • letargo
    • orina oscura o disminuida

Prevención

Se recomienda evitar el contacto con personas que tengan esta enfermedad, así como lavarse las manos si se ha estado en contacto con un niño infectado.

Nombres alternativos

Infección por el virus de Coxsackie

Fuente:  http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000965.htm

El Dr. Carlos González ha publicado “Entre tu pediatra y tú”, una selección de cartas de las lectoras de Ser Padres. El libro aclara dudas sobre alimentación, salud, sueño… con claridad, rigor y buenas dosis de humor. Habla de él en esta entrevista.

Ya tenemos nuevo libro del doctor Carlos González. Después del éxito de ‘Mi niño no me come’, ‘Bésame mucho’ o ‘Un regalo para toda la vida’, llega a las librerías ‘ Entre tu pediatra y tú‘, también publicado por la editorial Temas de Hoy.

El asesor en lactancia y alimentación infantil de Ser Padres es licenciado en Medicina por la Universidad Autónoma de Barcelona y se formó como pediatra en el hospital de Sant Joan de Déu. Es fundador y presidente del a Asociación Catalana Pro Lactancia Materna (ACPAM), e imparte cursos para profesionales sanitarios sobre lactancia materna. Está casado, tiene tres hijos y vive en Hospitalet de Llobregat.

¿Por qué un libro de preguntas y respuestas?

Carlos González. Es una selección de cartas recibidas en el consultorio de la revista durante más de una década. Por motivos de espacio, lo que se publica en la revista no es más que un mínimo resumen. Cartas de varias páginas quedan reducidas a tres o cuatro líneas. Hace tiempo que pensaba que sería interesante ofrecer las preguntas y las respuestas enteras. Las madres (bueno, y algún padre ocasional) dan multitud de detalles, comparten experiencias, sentimientos, alegrías… Creo que para las lectoras puede ser muy tranquilizador ver que sus dudas y temores no son ni mucho menos únicos.

Habrá quien diga que la parte más interesante del libro no la ha escrito usted…

C. G. Y tendrán razón. Las preguntas son casi siempre más interesantes que las respuestas. Las preguntas son retazos de vida, experiencias reales de gente real; las respuestas no son más que elucubraciones teóricas de un señor sentado ante un ordenador. Para devolver a las madres algo de lo que me han dado, una parte de los derechos de autor se han cedido a una asociación de apoyo a la lactancia. Me daba vergüenza cobrar como si hubiera escrito yo todo el libro.

¿Hemos perdido el instinto a la hora de criar a nuestros hijos?

SI quieres acabar de leer la entrevista visita Ser Padres http://www.serpadres.es/bebe/lactancia-alimentacion/entrevista-carlos-gonzalez-publica-nuevo-libro-entre-tu-pediatra-y-tu.html


Semanas 5-8

A partir de la quinta semana de embarazo, el corazón del feto empieza a latir. Su cerebro se desarrolla a más velocidad de lo que lo hará nunca, y comienzan a formarse los brazos, las piernas y los dedos del niño.

Esta pequeña vida ya tiene en su interior la información genética que determinará muchos de sus rasgos físicos y de carácter.

Los vasos sanguíneos que se han desarrollado están conectados a la circulación sanguínea de la madre. Poco a poco, vas notando que está creciendo un pequeño ser dentro de ti. En la quinta semana comienza a latir su corazón y aparecen las diminutas manitas y pies. Unos días después, el embrión ya puede girar su cabecita.

A finales del segundo mes ya están formados todos los órganos y sistemas orgánicos. Tu bebé se mueve de modo perceptible: su tórax sube y baja rítimicamente como si respirara y puede estirarse y encogerse.

El movimiento es importante para el desarrollo de tu bebé. Sus experiencias sensoriales influyen en el desarrollo de su cerebro.

Semanas 9-12

En el tercer mes el bebé ya es capaz de girar la cabeza y realizar movimientos de balanceo. Las formas del pequeño cuerpo se definen cada vez más y ya empiezan a desarrollarse sus órganos sexuales internos. Lo más importante en estas semanas es el desarrollo del cerebro del feto.

A partir de la décima semana de gestación tu bebé puede sentir estímulos en su piel. Su hígado comienza a producir bilis y aproximadamente al finalizar el tercer mes de embarazo bebe ya líquido amniótico y lo expulsa después. Con ese gesto de tragar entrena pulmones y riñones.
La corteza cerebral empieza también a crecer para convertirse en el futuro en la parte del cerebro que, según los científicos, alberga la personalidad de la persona.
Tu bebé participa en tu vida. Siente excitación, alegría o estrés. Si te asustan, la adrenalina liberada en tu sangre le provoca palpitaciones.

Semanas 13-16

Vídeo. Cómo se desarrolla el bebé: El bebé en el vientre materno. Semanas 13-16

En el cuarto mes, el bebé ya sabe mover las piernas, los brazos y la cabeza de manera independiente. Además, en esta etapa descubre una nueva diversión: chuparse el dedo pulgar.

También ha aprendido a hacer muchos gestos como fruncir las cejas, bostezar o hacer ruidos con la boca.

Durante el cuarto mes, el feto empieza a controlar sus movimientos y pasará los días practicando sus nuevas habilidades. Es ahora cuando crecen las “turbulencias” en tu vientre. Las vías nerviosas del cuerpo de tu bebé se han unido ya de tal forma que puede girarse, flotar e incluso dar volteretas.

El bebé tiene aún mucho espacio y en sus “aventuras” puede tocar ligeramente la pared del útero. Muchas futuras madres sienten este tierno movimiento alrededor de la 15ª semana.

Poco a poco se mueven también los globos oculares del bebé, aún bajo los párpados firmemente cerrados.

A finales del cuarto mes de embarazo tu bebé mide unos 16 centímetros y pesa alrededor de 100 gramos.

Para completar la información visita http://www.serpadres.es/cms/0df0f0d08c0735a5458de49b73872859

Tres de ellas nos explican por qué abandonaron las aulas
La Constitución española exige la educación obligatoria, pero no la escolarización
. Hay padres cuyos hijos lo pasan mal en el colegio y deciden dejarlo.


Mila Valle Puig, 39 años; My Lan, 12 años; Mimí, 11 años; Óscar, 4 años.

Nuria Aragón Castro, 32 años; Leila, 10 años; Altair, 9 años.

Juan Carlos Vila, 43 años; Carmen Ibarlucea,
40 años; Pedro, 15 años; Emmanuel, 14 años.
educar en casa
Isabel Navarro 28 OCT. mhmujer.com

Hace cuatro años, Mila sacó a sus hijas del colegio y desde entonces ha preferido evitar la calle en horario escolar “porque la gente pregunta y se pone pesada”. El viernes, los Servicios Sociales le confirmaron que tiene derecho a educarlas en casa. Mila está contenta: ha decidido que, a partir de ahora, la familia no se esconderá y, siempre que haga buen tiempo, cogerán libros y bicicletas para escapar al campo. Mila es sólo un ejemplo de las 2.000 familias que se calcula que hay en España educando a sus hijos en casa. Esta forma de aprendizaje no está regulada, pero los padres se amparan en que la Constitución exige educación obligatoria, no escolarización obligatoria. y no es lo mismo educar que escolarizar. Como tampoco es lo mismo el absentismo escolar y la educación libre.

En el primer caso, los niños están matriculados en el colegio, pero los padres hacen dejación de sus responsabilidades, el Estado considera que los niños están abandonados y puede retirarles la custodia. Sin embargo, los padres que educan en casa tienen unos criterios pedagógicos diferentes a los de la escuela tradicional y han decidido convertirse en maestros. Si un inspector detecta uno de estos casos, visita a la familia para vigilar que los niños no tengan problemas y suele consentir esa situación.

Cada caso es un mundo y cada familia también. Las hay que no tienen horario ni sistema y dejan que los hijos apren dan a través de la experiencia; otros prefieren montar su escuela en casa; hay quien se pasa la vida en museos, y los más recurren a Clonlara, un colegio privado que ofrece un programa de educación a distancia. Clonlara facilita un tutor para hacer un seguimiento de los trabajos; proporciona materiales del currículo oficial español de Primaria y Secundaria; hace de intermediario entre la familia y la Administración; y, a final de curso, manda un boletín basado en los trabajos del alumno. No es oficial, pero al menos el niño tiene algo que enseñar.

TODO TIPO DE FAMIliAS
Según Xavier Ala, responsable de Clonlara en España, no existe un perfil de familia no escolarizada: “Las más conocidas son las que tienen una ideología antisistema, pero también hay familias protestantes (adventistas y evangélicos); y en los últimos años, mucha gente corriente, padres cuyos niños lo están pasando mal en la escuela y se plantean dejarla por un efecto rebote. Otro dato curioso es la cantidad de familias uniparentales, básicamente mamás, que educan en casa”. Juan Carlos Vila es el presidente de ALE (Asociación por la Libre Educación), una organización que nació en 2002 con el objetivo de que el Estado reconozca la escuela libre: “No tenemos en común ni métodos ni orientación pedagógica, pero reivindicamos que nuestros hijos puedan tener el título de la E.S.O. a los 16 años. Actualmente deben examinarse por libre a los 18 y están obligados a seguir los núsmos pasos que los adultos que quieren el graduado escolar”.

Somos el único país europeo donde esta educación no está reglada.

En EE.UU., el país del mundo con más “homeschoolers” (escolares en casa), la situación es distinta. Allí más de un millón de niños crecen sin escuela, las universidades compiten por ellos y diversos estudios demuestran que están más preparados que los escolarizados. “España es el único país de Europa donde la educación en casa no está regulada –añade Juan Carlos Vila-. Los sindicatos están en contra, porque piensan que las escuelas se van a vaciar, pero es ahora cuando todo se confunde. No se me pasa por la cabeza que nuestra opción sea universal, pero la igualdad se ha entendido como obligar a todo el mundo a que haga lo mismo, y eso no tiene sentido”. <>

  • “Durante una época no les impníamos horarios pero nos dimos cuenta de que no funcionaba”
    Mila Valle Puig, 39 años; My Lan, 12 años; Mimí, 11 años; Óscar, 4 años.

    Decidí sacar a mis hijas de la escuela a raíz de una mala experiencia, Eran dos niñas alegres y espontáneas, pero con seis años les cambió el carácter, se mostraban estresadas y tristes. Tuve problemas con una profesora que le puso como castigo a My Lan escribir 200 veces “no me dejaré el material en casa”. En ese momento estaba embarazada de Óscar y decidimos que queríamos otra educación para nuestros hijos. Durante la primera etapa fuera de las aulas no hacían nada. Al principio estaban tan programadas para el coleque tenían miedo, como si alguien fuera a castigarlas por no hacer los deberes. La mayor cuando iba al colegio le faltaba autoestima, sobre todo, porque la habían metido en el grupo de los supuestos tontos, pero ahora toca el piano, escribe poemas y está aprendiendo a jugar al ajedrez. Para nosotros también ha sido un aprendizaje y hemos pasado por muchas etapas. Tuvimos una época sin horario y nos dimos cuenta de que no funcionaba. Así que ahora estamos matriculados en Clonlara, una escuela a distancia pero que seguimos de una manera muy libre.

    • La parte intelectual no me preocupa, busco que tengan un corazón abierto
      Nuria Aragón Castro, 32 años; Leila, 10 años; Altair, 9 años.

      Nunca les he dado clase a mis hijos, pero he compartido todo con ellos. Si me voy a hacer un papeleo, es más incómodo, pero me los llevo y les explico lo que estoy haciendo y por qué; si estoy atendiendo un parto natural, ellos son mis ayudantes. La parte intelectual no me importa, lo que busco es que tengan un corazón abierto, que confíen en la gente; que sean autosuficientes y seguros de sí mismos… Dedicamos mucho tiempo a meditar y tenemos un ordenador en el que escribo mis libros, me conecto a Internet y vemos las películas (siempre históricas o basadas en hechos sagrados). Nos gusta hablar y normalmente le dedicamos cuatro horas al día a me que hagan preguntas del tipo: ¿daña mi alma si pienso una cosa y hago otra? ¿Por qué no se caen los aviones? ¿Por qué una persona que tiene un problema no busca soluciones?
      Estamos suscritos a varias revistas de naturaleza, dibujos animados, inglés y “Érase una vez la Ciencia”. No rechazo la tecnología, pero educo a mis hijos para que no dependan de lo material. No se apegan a las cosas y, por eso, nunca se quejan ni les oigo decir que se aburren. Hace años vinieron los de Asuntos Sociales. Cuando nos conocieron, se tranquilizaron. Lo que busca el Estado es que te comprometas con tus hijos, por eso me respetan

  • ¿Por qué llora un niño cuando va a la escuela? A veces, deberíamos escucharles mejor”
    Juan Carlos Vila, 43 años; Carmen Ibarlucea, 40 años; Pedro, 15 años; Emmanuel, 14 años.

    “La educación libre requiere sacrificios y es necesario que uno de los dos padres esté siempre en casa. En nuestro caso, al principio fui yo y luego mi mujer. Lo decidimos hace cinco años, hartos de que Pedro y Emmanuel ya estuviesen etiquetados como alumnos con fracaso escolar. El pequeño lloraba todos los días. ¿Y por qué llora un niño cuando va ala escuela? A veces deberíamos escucharles mejor. Lo más curioso es que la primera persona que nos animó a que utilizáramos este sistema fue un maestro. Decidimos probar. Además del trabajo en casa, van a clases de música y de inglés; una vez a la semana está con mi padre, que es una parte muy importante de su educación; viajamos, que es la mejor forma de aprender, y hacemos un trabajo de investigación en cada curso. El tema de la socialización no nos preocupa. Pedro y Emmanuel nunca han tenido problemas para hacer amigos. El mayor dice que quiere ser director de cine; y al pequeño le gustaría ser actor. Intentamos ayudarles para que se aclaren, pero sobre todo nos interesa que sean felices. Ellos saben que la universidad está ahí y que podrán acceder a ella, si quieren, un poco más tarde que el resto de los chavales. Eso no es lo importante, yo acabé la carrera de Filosofía a los 40 y aquí estoy.


    Imagen* Texto:Isabel Navarro, edición impresa del semanal Mujer hoy Del 28 de octubre al 3 de noviembre de 2006
    Fotos: Javier Zurita

    Idea >> www.clonlara-esp.org/
    >> www.educacionlibre.org
    ALE

    Fuente: Educate Street

  • La sobrealimentación causa sobrepeso

    19/05/2009

    El hecho de que muchas madres no sepan interpretar los signos de saciedad de su hijo o se pongan nerviosas al ver que nunca se termina el biberón puede llevarlas a sobrealimentar a los pequeños, una medida del todo errada y que podría provocar sobrepeso en el futuro.

    No quiere más

    Se niega a comer, aprieta los labios para que no le obligues con la cuchara o el biberón, vuelve la cara si se lo acercar e insiste en que “no quiero más”. ¿Cuántas veces te has enfrentado a esta situación con tu hijo y cuántas has intentado obligarle a que siga comiendo? Seguro que más de una.

    Según un estudio publicado en el Journal of Nutrition Education and Behaviour, elaborado por investigadors de la Universidad de Rutgers, en Nueva Jersey, forzar a los niños a que sigan comiendo por no percibir sus signos de saciedad aumenta el riesgo de sobrepeso de los pequeños. Cuando un niño dice que no quiere más (siempre que no lo haga por sistema o con comidas que le disgustan especialmente) es porque no necesita más comida. Los padres, nerviosos por comprobar que no se ha acabado todo, tienden a sobrealimentarlo, incrementando la ingesta calorías y el peso de los pequeños.

    Los autores de este estudio, que ha seguido durante un año a 96 familias provenientes de áreas con bajos recursos, analizaron factores como la masa corporal de la madre antes, durante y después del embarazo; la cantidad de veces que comía el niño; el mes en que se introducía un nuevo alimento en su dieta o el comportamiento de sus progenitores cuando su hijo no quería comer más. Según sus conclusiones, ninguna de las medidas estudiadas muestra predisposición a una mayor ganancia en los bebés hasta los seis meses. Sin embargo, otros como la capacidad de la madre para detectar que su hijo está saciado, sí suponen que se sobrealimente al niño.

    Esta sobrealimentación es más común cuando se alimenta al pequeño exclusivamente con el biberón, ya que se tiende a seguir las indicaciones del fabricante en cuanto a la cantidad de leche que debe tomar y nos obsesionamos con que el pequeño se lo coma todo.

    Si crece sano, come bien normalmente, está contento, tranquilo y duerme bien, no te preocupes ni te desesperes porque de vez en cuando diga “mami, ¡que no quiero más!”

    Fuente: quia del niño.com

    roseola

    Qué es?

    El exantema súbito, también llamado roseola del lactante, sexta enfermedad o exantema del “tercer día” , está originado por el Herpes Virus tipo 6 y se caracteriza por la presencia de fiebre alta y una erupción en la piel.

    Es una enfermedad muy frecuente, ya que afecta aproximadamente al 30% de los niños entre 4 y 24 meses de vida, aunque puede presentarse más raramente en niños mayores de dicha edad (preescolares y escolares).

    El período de incubación oscila entre 5 y 15 días.

    ¿Qué síntomas produce?

    La enfermedad típica es muy fácil de diagnosticar cuando sale la erupción. Lo característico es la presencia de fiebre alta (hasta 40ºC a veces) y sin afectación importante del estado general, pese a lo elevado de la temperatura. La fiebre dura 3 ó 4 días y con la desaparición de la fiebre se visualizan unos granitos (exantema) de color rosado, que comienzan apareciendo por el pecho para diseminarse posteriormente a cara, abdomen y en menor grado a las extremidades. Esta erupción dura entre uno y dos días. Además, los párpados están hinchados.

    El exantema súbito es un cuadro benigno al que se llega al diagnóstico de forma retrospectiva, una vez aparecida la erupción. Esto hace que, al inicio del cuadro y al acompañarse en ocasiones la fiebre de inflamación de la faringe y de la membrana timpánica, pueda confundirse con una faringitis o una otitis.

    ¿Cómo se trata?

    Como en todas las enfermedades producidas por virus, no existe tratamiento específico y lo único que debemos hacer es tratar los síntomas, en este caso la fiebre elevada, con medios físicos (poca ropa, baño en agua tibia, etc.) y el medicamento antitérmico indicado por su pediatra, además de ofrecer líquidos abundantes.

    ¿Cómo se contagia?

    No está muy claro el modo de contagio de la enfermedad, aunque como en otras enfermedades víricas la vía respiratoria parece la más razonable. Los niños pueden volver a la guardería o al colegio una vez pasada la erupción.

    Fuente: aepap

    Existen muchas formas de entender el castigo físico. Muchas formas de explicarlo y definirlo. Sin embargo, hay una que reúne los variados conceptos: el castigo físico es el uso de la fuerza causando dolor, pero no heridas, con el propósito de corregir una conducta no deseable en el niño. Esta definición fue difundida por Save de Children, dentro de la campaña “Educa, no pegues”, empleada para la sensibilización contra el castigo físico en la familia.

    Todos hemos vivido situaciones de castigo físico alguna vez. Un azote, un capón, o un cachete, é usado por muchos padres para frenar la rabieta o la desobediencia de los hijos. Son escenas tan cotidianas en nuestra sociedad que a muchos no les parece nada extraño, y nada cuestionable. Sin embargo, es algo que hace sentir mal no solo a los niños como también al que lo aplica. Y ¿por qué será? ¿Os habéis preguntado el por qué después de pegar al hijo uno se siente tan mal?

    Educar o pegar

    La práctica del castigo físico está fuertemente enraizada en nuestra sociedad en la que se ha trasmitido a través de las generaciones, pero eso no quiere decir que sea la mejor o la ideal forma de educar a un niño. Como padres, y dentro de una sociedad que cada día se preocupa más con la educación de los niños, debemos buscar alternativas más constructivas y positivas, que estimulen su desarrollo sano, y que nos haga sentir bien a todos. No queremos declarar culpables a los que usan el castigo físico como norma de educación. Solo queremos que despierten y experimenten para otras formas más constructivas de educar. El pegar no enseña, no educa, solo representa amenaza y sumisión a los niños. El castigo físico enseña al niño a tener miedo y a ser sumiso a tal punto de disminuir su capacidad para crecer como persona autónoma y responsable.

    Por qué pegan los padres a sus hijos

    Existen muchos motivos por los que los padres recurren al castigo físico:

    – Porque lo consideran oportuno para la educación de sus hijos

    – Porque lo utilizan para descargar sus nervios

    – Porque carecen de recursos suficientes para afrontar una situación difícil

    – Porque no poseen las habilidades necesarias para conseguir lo que quieren

    – Porque no definen bien las situaciones sociales en las que las emiten

    – Porque no consiguen controlar sus emociones

    Si reflexionamos acerca de los motivos que llevan a los padres a pegaren a sus hijos, nos damos cuenta de que carecen de sentido. NO justifican a la sanción física, y no convencen como forma de educación. Los efectos que produce el castigo físico hacen daño a todos, a padres y a hijos. Por lo tanto su erradicación es una obligación ética.

    Fuente: guiainfantil.com

    Tambien es interesante leer:

    http://www.awareparenting.com/tiempofuera.htm

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